
María y Ana, hermanas, están en la corte del rey Enrique VIII. Éste está casado con Catalina de Aragón, hija de Fernando e Isabel. Catalina sólo ha procreado a una hija: María, y los demás hijos se le han muerto a los pocos días de nacidos.
La familia Bolena y Howard: tío, padre, hermano, madre de Ana y María, están muy interesados en llegar a tener cargos mobiliarios y poder. Utilizan a María y Ana como títeres para obtener lo que desean a cambio de favores sexuales.
María se hace amante del rey, a pesar de ser casada. Ella sí se enamora sinceramente de él, pero luego se decepciona ante su carácter despótico. Le da dos hijos: Enrique y Catalina.
Ana se da cuenta del interés que de pronto el rey tiene en ella. Utiliza todas sus artes de seducción e inteligencia para mantenerlo interesado. Logra a tal punto su cometido, que el rey desplaza a Catalina, alegando que fue la esposa de su hermano, y que por tanto, Dios los había castigado por no darle hijos hombres, y la repudia. Ana sube al trono y no sabe que eso llegará a ser motivo de infelicidad y condena de muerte.
Ana se da cuenta del interés que de pronto el rey tiene en ella. Utiliza todas sus artes de seducción e inteligencia para mantenerlo interesado. Logra a tal punto su cometido, que el rey desplaza a Catalina, alegando que fue la esposa de su hermano, y que por tanto, Dios los había castigado por no darle hijos hombres, y la repudia. Ana sube al trono y no sabe que eso llegará a ser motivo de infelicidad y condena de muerte.